Rol del Estudiante en el Conectivismo




ROL DEL ESTUDIANTE

     El enfoque conectivista está centrado en el estudiante ya que pretende que cada alumno cree una red de aprendizaje de acuerdo con sus intereses y necesidades personales. Por este motivo, el estudiante se sitúa en el centro del proceso de aprendizaje. Autonomía es el concepto clave a la hora de hablar del rol del estudiante. Este debe definir cómo será su proceso aprendizaje e iniciar la búsqueda del conocimiento. Será clan el desarrollo de las habilidades necesarias para distinguir las conexiones que se establecen entre los diferentes conocimientos. El aprendizaje dependerá de cómo uno esté conectado con los demás y de las conexiones que se establezcan entre ellos. El alumno buscará nuevos contenidos pero también aportará al grupo ya que para conocer hay que hacer conexiones y para aprender hay que construir redes.
 Interacción entre estudiantes
El aprendizaje será más eficaz a medida que existen más conexiones entre estudiantes en la red de conocimiento. Aquí se ve la importancia de la interacción entre estudiantes. En estos nuevo escenario, el trabajo colaboratorio y el feedback entre los diferentes participantes del proceso de aprendizaje es la clave. Destacar que el trabajo en grupo puede llegar a ser muy gratificante ya que genera intercambio de opiniones que ayudan a relacionar conocimientos de unos alumnos con los de los demás.
     Pues que los estudiantes son incitados a aprender juntos, aprender con el otro, mientras mantiene el control sobre su tiempo, su espacio, sus actividades, su identidad. Haciendo uso de herramientas de redes sociales, aprender a su propio ritmo puede ser la clave del éxito. Las herramientas permiten a los estudiantes hacer presencia, comunicarse, colaborar, reflexionar y aprender.

Desde esta metáfora se puede ver un rol más activo del estudiante que se caracteriza por:


  • Hacer parte de un ambiente auténtico (su ambiente), el cual apropua bajo los parámetros de autorregulación, motivación e intereses comunes.
  • Observar y emular prácticas exitosas, creando un banco de lecciones aprendidas.
  • Generar pensamiento crítico y reflexivo, tan importante en la sociedad del conocimiento.
  • Crear comunidades y hacer parte de comunidades de práctica o redes de aprendizaje.
  • Ser el punto de partida de un proceso de aprendizaje.
  • Tomar decisiones sobre lo que quiere aprender, cómo lo va a aprender y con quien lo va a aprender.
  • Tener el control de su aprendizaje y hacer conexiones con otros para fortalecerlo.
  • Construir redes y ambientes personales de aprendizaje.
  • Evaluar y validar la información para asegurar su pertinencia y credibilidad.

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